Se quedó con la boca abierta y los ojos cuadrados.
Este pollito es bastante grande, ¿no lo crees?
Mira este zapato y su risa malévola.
O este pequeño bastante amigable.
Se ve simple, pero también se pone rojo de coraje.
A este caja, no le quedó más que darle las condolencias a sus amigas del refrigerador.
Sucio y abandonado, pero feliz.
¿Por qué la cara larga?
Mejor una carcajada en el mar, donde la vida es más sabrosa.
Esperamos que también hayas visto la PRIMERA PARTE; no olvides decirnos si te gustó.










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