lunes, 7 de abril de 2014

Pequeños detalles que te amargan el día.

Hay días en que todo te sale mal y hasta el más mínimo detalle podría hacerte estallar o bien provocarte una risa maníaca de "¡no puede ser!".


Un buen vino para acompañar la cena... si logras abrirlo claro.


Después de una larga noche de trabajo es hora de ordenarlo, pero que no te tiemble la mano porque si no...


Y cuando se te antoja una deliciosa dona, sorpresa, el betún se embarró en la caja.


No olvides lo que pasó la última vez que jugaste con la silla de la oficina.


Hora de estrenar bolígrafo, date prisa se te hace tarde ¿alguien sabe como abrirlo?


Si pudo entrar puede salir ¿no?


Inserto el dinero, selecciono el producto y ¡Noooo!


Mejor algo casero, bueno... algo así.


Comes o trabajas, porque si no podría pasarte esto.


¿Te ha pasado alguna vez?










No hay comentarios:

Publicar un comentario